En la reunión familiar, mi suegra de repente me pidió que firmara unos papeles para transferir la casa que me regalaron mis papás, dizque “para que el hermano de mi esposo se independice”. Mi esposo incluso me habló en tono duro: —Si ya eres parte de esta familia, lo tuyo también es de esta casa… Yo solo dije una frase. Toda la mesa se quedó en completo silencio; mi esposo se puso pálido y a mi suegra hasta le temblaban las manos…